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Sant Jordi, una tradición indestructible

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Cada 23 de abril, así como manda la tradición, las ciudades catalanas festejan Sant Jordi. Una celebración en que los varones se hacen con rosas para sus damas, mientras éstas, les obsequian con un libro de su agrado. Los territorios catalanes y, especialmente, Barcelona, baten récords de afluencia, pues las calles se llenan de niños y jóvenes, así como de adultos y gente de tercera edad…Todos disfrutan de esa popular festividad.
 
A lo largo de este día, el sector del libro, en sus tenderetes al aire libre y en sus mismas librerías, ha venido sumando aproximadamente entre el 8 y 10 % de su facturación anual. Una diada que les ha proporcionado un aumento en sus ingresos de unos 20 millones de euros en los años anteriores a la recesión económica. No obstante, nos preguntamos si la sombra de la crisis, que amenaza desde hace ya varios años, pone en peligro la solidez de esta tradición literaria.
 

 Por suerte, la impresión general de los libreros es positiva, y todos los entrevistados afirman que las ventas de libros no se han visto afectadas o bien han sufrido muy poco. Jordi Cervera, responsable de la sección de Humanidades y Arte de la librería Casa del Libro, situada en el Paseo de Gracia, corrobora lo dicho anteriormente: “Fue una diada bastante buena. Tanto el día 22 como el 23 la afluencia de clientes y la venta de libros fue muy bien”. Otros libreros, como Concha Gobern, responsable de la librería Laie situada en Pau Claris, asegura que “siempre ayuda que haga un buen día porque es más festivo y sale más gente a la calle”.

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Parada de la librería La Central en este Sant Jordi 2013 // Jennifer Ariza

 Raquel, coordinadora del Área Narrativa de Alibri, librería de la calle Balmes, afirma que “en comparación a años anteriores ha habido una evolución positiva de ventas y visitas de clientes, y en relación al año pasado, ha sido equilibrado, más o menos hemos facturado el mismo porcentaje”. Por otro lado, Carles Másdeu, de la librería La Central de la calle Mallorca sentencia que “el balance de Sant Jordi este año es muy positivo ya que hemos vendido más que el año pasado”.

 Albert Roldán, encargado de la parada de Ómnium Cultural en Rambla Cataluña confirma esta buena sensación “en parte gracias a que hemos tenido autores firmando en nuestra parada, y eso es un reclamo importante, por lo que se ha atraído a mucho público”.

 Y es que uno de los puntos fuertes que mantienen vigente esta festividad es la presencia de multitud de escritores, actores, periodistas, deportistas y otros personajes famosos firmando sus obras a los lectores. Este año, más de 200 autores nacionales e internacionales pasaron la jornada en la ciudad condal.

 Los firmantes más reclamados coinciden en parte con los superventas, como es el caso de Albert Espinosa con ‘Brújulas que buscan sonrisas perdidas’, Jaume Barberà con ‘S’ha acabat el bròquil’, Màrius Serra con ‘Plans de futur’ o Ildefonso Falcones con ‘La reina descalza’. Sus libros fueron, respectivamente, el segundo, sexto, quinto y séptimo en el ranking general de los más vendidos.

Como anécdota, cabe decir que el escritor que triunfó con la primera posición, Albert Sánchez Piñol, estuvo ausente durante la diada ya que no realizó ninguna firma. Las librerías confirman estas obras como las más destacadas entre los clientes, aunque encontramos varias diferencias, principalmente en las tiendas.

Libros para todos los gustos

Raquel, de Alibri, explica que Victus fue, sin duda, el libro más vendido en catalán y castellano, seguido de Brújulas que buscan sonrisas perdidas, que también triunfó en los dos idiomas”. Pero también hubo alguna sorpresa entre los más destacados: Estimada vida de Alice Munro o Wonder de R.J. Palacio, títulos que ni siquiera aparecen en las listas de los más vendidos. Estas “sorpresas”, como las han llamado los libreros con los que hemos hablado, son típicas de cada año. Las librerías siempre intentan hacer una previsión de los libros que, como Wonder o Estimada vida, no apuntan a tener grandes ventas, pero cada año acaba ocurriendo algo parecido; se disparan las ventas de un título poco nombrado, y las librerías se encuentran con que solo tienen uno o dos ejemplares, por lo que se agotan rápidamente.

Y es que la atracción de los ciudadanos por personajes famosos promueve la venta de libros y temáticas de gran diversidad por parte de lectores ocasionales. Los medios de comunicación tienen un papel importante en este fenómeno: aparte del morbo de personajes televisivos como Jorge Javier Vázquez, Pilar Rahola o Carmen Lomana, entre otros. Uno de los casos más representativos es el que Raquel nos explica: “el mismo día de Sant Jordi, Pep Guardiola recomendó en la radio Wonder, y mucha gente se recorrió las tiendas buscando este libro, del cual solo teníamos un par de ejemplares, ya que se publicó hace un par de años”.

 Según Raquel, uno de los más demandados fue Nadie es más que nadie, del expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla. “Este no era un título novedoso y las librerías no habían hecho previsión de pedir grandes comandas para Sant Jordi. Fue uno de los más pedidos pero no de los más vendidos porque no se esperaba tanta demanda de este libro”. La presencia del carismático Revilla en las paradas fue una de las más llamativas para el público.

 En cuanto al género preferido por los lectores, la ficción gana claramente sobre el ensayo. Cervera responde “A los clientes les interesa todo. Lógicamente, el día de Sant Jordi la gente compra libros que durante el año no compra. Todo este público tiende más a comprar ficción, y durante la diada normalmente se venden más novelas. En general se venden de todos los temas, incluso infantil y cocina son populares”.

 La coordinadora de Alibri ofrece un contrapunto a esta visión explicando que “el día de Sant Jordi compra mucha gente que no lee habitualmente, y la mayoría buscan temas de actualidad que les interesan, como la política, economía, deportes o salud”. Sobre esta idea, en Casa del Libro nos informan de que muchos clientes han comprado el libro sobre dietética ‘La enzima prodigiosa’, de Hiromi Shinya, durante la diada (fue el vigésimo quinto libro más vendido).

Auge de las temáticas políticas y económicas

En los últimos tres años, marcados por la severa recesión económica y los movimientos independentistas dentro y fuera de España, hay dos temáticas por las que ha crecido el interés de forma destacable: economía y nacionalismo político.

Los libreros como Concha aprovechan la tirada de este tipo de libros: “La verdad es que ha aumentado la venta de este tipo de libros porque hay muchas novedades en relación a este tema que otros años no habían. En los últimos meses se han publicado una veintena de libros sobre la posible independencia de Cataluña y sobre economía, y ha crecido el interés por los libros de autores como Leopoldo Abadía, Santiago Niño Becerra o Josef Ajram”.

En la parada de Òmnium Cultural, en Rambla de Cataluña, los libros sobre política  que se ofrecen son reflexiones, aunque éstos constituyen una minoría en la tienda ya que el porcentaje más alto de libros es el de las obras literarias de los autores relacionados con la entidad. Albert Roldán está de acuerdo con el auge actual de los libros sobre la crisis y el independentismo pero añade que “no sé si tocará techo en el sentido de que habrá tanta oferta que la gente se cansará de la temática”.

En cambio, y al contrario de las anteriores declaraciones, Ruth, encargada de la parada de Happy Books, situada en la parte alta de las Ramblas, asegura que en su librería “no tenemos muchos libros de estas temáticas… Hay gente que pregunta pero no predominan mucho”. Raquel, de Alibri, cuenta por su parte que “el interés de los lectores ha crecido” por lo que respecta a la economía y a la política.

Assemblea Nacional Catalana aprovechó el día de San Jordi para seguir con su campaña a favor de la independencia de Cataluña, contando con hasta cuatro tenderetes en los cuales el ambiente sobiranista se incrementaba con la venta del llamado Kit del independentista, formado por una bebida isotónica y un pasaporte, que correspondería al que sería utilizado en una futura república catalana. Así, el nacionalismo no solo se encuentra en los libros, principales protagonistas en esta diada, aunque seguido muy de cerca por las paradas y las personalidades que éstas acogen.

Oposición de estrategias de venta en las librerías

El día de San Jordi, además, los lectores y compradores disfrutan en algunas tiendas de un 10% de descuento en todos los libros. El Gremio de Libreros Catalanes es el encargado de fijar esta oferta especial para la diada catalana pero hay paradas que deciden no aplicar este descuento, como son Òmnium Cultural y Laie. La responsable de Laie Pau Claris, Concha Gobern, explica que “nunca hacemos ofertas durante este día” porque “los libros cumplen la ley del precio fijo y esto ya determina su precio”. Roldán, desde Òmnium, argumenta esta decisión de no bajar los precios diciendo que “utilizamos el reclamo de los escritores que vienen a firmar” para intentar captar más clientes.

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Una de las paradas de libros en las Ramblas de Barcelona el día de la diada // Jennifer Ariza

En La Casa del Libro, además de aplicar el descuento del 10% en todos los libros el día 23 de abril, “hicimos un 5% de descuento a clientes el sábado y el lunes anterior a la diada (se refiere a los días 20 y 22 de abril)”. Un aspecto muy importante que las librerías utilizan para publicitarse y atraer más clientes es el ‘mailing’, que consiste en enviar correos a los usuarios, o en su defecto, los catálogos. En La Casa del Libro lo hacen a través de su web, donde anuncian estas ofertas y recomiendan algunos libros. En Alibri, como explica Raquel, se lleva a cabo un “mailing especial a los clientes para destacar algunos libros”.

Los libros de papel tienen un IVA hiperreducido del 4% pero en los digitales el impuesto es del 21%. Es una incógnita si el IVA de las obras literarias en papel se mantendrá o será aumentado a raíz de la crisis y las subidas de impuestos. Ante una posible subida de precios en los libros de papel, Albert Roldán, de Ómnium, se muestra indignado explicando que “la subida del IVA en el ámbito cultural me parece una salvajada, los impuestos indirectos son los más injustos que existen ya que castigan a la gente que menos tiene” como el sector cultural, que “ha visto subir el IVA de una forma desproporcionada con unas consecuencias nefastas por culpa de la crisis y este aumento de precios” obteniendo como consecuencias que “algunas editoriales y librerías cierren y esto es un drama”.

La reacción de sorpresa de los turistas

 El día de San Jordi sigue siendo un día laborable en Cataluña, a pesar de las reclamaciones que los catalanes, año tras año, llevan a cabo para marcar este día como festivo en el calendario. A pesar de tener que ir a trabajar, los catalanes aprovechan los descansos para ir a pasear, o esperan a acabar su jornada laboral para ir a comprar el libro y la rosa reglamentarios. Otro tipo de personas que también viven intensamente la diada son los turistas, que casi sin quererlo o sin planearlo, se sumergen en una de las tradiciones más importantes de Cataluña.

Albert Roldán, desde la parada de Ómnium, explica que los turistas “se sorprenden de ver tanto movimiento en las calles, tantas paradas de libros”. Ruth cuenta que en su parada “han pasado algunos (turistas) preguntando si el ambiente es cada día así, preguntan con curiosidad qué se celebra este día y hacen fotos a las paradas”.

En la Casa del Libro, situada en el Paseo de Gracia, están acostumbrados a recibir turistas durante todo el año por su localización, pero el día de San Jordi, reconoce Jordi Cervera que “aún más”, y añade que “los extranjeros se sorprenden bastante con esta tradición de regalar libros y rosas”. Además, asegura que “es una tradición que a ellos les gustaría llevarla a sus países porque es muy bonita”.

Raquel, de Alibri, explica que “cuando es la primera vez que lo ven, incluso gente de otras comunidades como Madrid, se sorprenden de la gran afluencia de personas , ya que lo han leído u oído en las guías que la diada de San Jordi es espectacular, pero no se lo imaginan tan movilizador”. Raquel también cree y supone que los turistas “sienten sorpresa y agobio por ver tanta gente en las calles, pero se van bastante contentos por participar en una tradición tan popular”. Concha, de Laie, coincide con Raquel al explicar que “todos se quedan muy parados de la gran fiesta que es, la gran fiesta del libro, porque esto no sucede en sus países”.

Cabe destacar que aunque en Sant Jordi varios turistas disfrutan de la festividad y pasean por las calles repletas de paradas de libros y puestos de venta de rosas, no suelen comprar demasiado. Y es que tal y como nos cuenta Carles Másdeu, de la librería La Central, “aunque recibimos bastantes visitas, la diada siempre tiene un protagonismo mucho más local”.

No obstante, aunque los turistas no consumen en gran cantidad en la diada, según apunta Ruth, “algunos de ellos compran libros en castellano porque entienden el idioma o saben de alguien que puede entenderlo”. Y por otro lado, Raquel nos cuenta que “no se venden muchos libros de otros idiomas en los tenderetes, ya que los extranjeros esporádicos no tienen conocimiento de ello”. Sin embargo, sí que se puede encontrar alguno en inglés o en alemán, o incluso en otros idiomas como el ruso, tanto en parada exterior como en los interiores de la librería.

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Algunas personas disfrutando de la tradición de ese día // Jennifer Ariza

Compren más o menos, si hay algo claro es que los turistas quedan maravillados ante una de las celebraciones catalanas más relevantes que se conmemora cada año. Y es que, quedan tan sorprendidos por el ambiente que reina en las calles, que tal y como nos lo afirma Concha Gobern, “en Sant Jordi los extranjeros abundan más entre la multitud de paradas de las calles, que en las librerías”.

Más venta en tienda que en parada 

Como estamos viendo, la concurrencia de personas que pasean, que compran y disfrutan en Sant Jordi es todo un ritual, pero ¿se venden más libros en los tenderetes de la calle o en el interior de las librerías? En esta cuestión, todos coinciden.

Jordi Cervera en representación a la Casa del Libro, afirma rotundo que “lógicamente en las paradas exteriores no tenemos la cantidad de libros que en la tienda, así pues, en ésta hay más oferta y por estadística se vende más”. Raquel desde Alibri está de acuerdo con lo anterior, ya que nos cuenta que “en global se vende más en tienda”. También nos explica que “tenemos dos paradas en la calle: una de 20m2 y otra más pequeña, que se juntó con la parada del programa Polònia de TV3, y juntando todas estas paradas, se equiparan las ventas entre exterior y tienda”. Por otra parte, Carles de La Central y Concha de Laie, aseguran que también han vendido más en sus librerías que en sus puestos exteriores.

Esta tradición hace que la gran multitud se concrentre en la calle, con lo cual, los tenderetes ya parten de una posición más favorable. Pero, a pesar de ello, el hecho de que no sea posible ofrecer todos los libros en el exterior, empuja a los clientes a las tiendas con el fin de encontrar el ejemplar que andan buscando. Pueden hacerlo desde un buen principio por propia voluntad o bien porque los trabajadores de los tenderetes les han derivado a las librerías con la promesa de poder comprar ese libro que tanto anhelan.

En conclusión, Sant Jordi 2013 ha sido productivo a pesar de la crisis. Los ingresos de este año se sitúan sobre los 18 millones de euros, más o menos, similares a los obtenidos en 2012. Así pues, no queda ninguna duda de que la gente sigue manteniendo viva esta tradición aunque la situación económica sea de lo más crítica.

Si queréis profundizar en algunos de los temas tratados en el reportaje, podéis consultar los siguientes enlaces:

Sant Jordi y el libro más vendido

‘Rosas rojas, libros e IVA

“El Gremi de Llibreters corrige el ‘ranking0 de Sant Jordi” 

Victus Barcelona 1714

‘Booktrailer’ de Nadie es más que nadie

‘Booktrailer’ de Brújulas que buscan sonrisas perdidas 

‘Booktrailer de Wonder

Y aquí tenéis el vídeo original con las preguntas más interesantes a los libreros de Barcelona:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Jennifer Ariza, Lara López, Aïda Marrugat y Cristina Gutiérrez.

 

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Damià Gallardo: “Si los lectores quieren continuar leyendo ediciones digitales de calidad deben pagarlas”

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Nos sumergimos durante unos minutos en el mundo de los libros con Damià Gallardo, responsable de la tienda Laie CCCB, una librería situada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, lugar de ebullición de numerosas disciplinas artísticas modernas. Como lector empedernido y adepto a las nuevas tecnologías, el encargado de una de las cadenas de librerías pioneras de Cataluña nos ayuda a reflexionar sobre la situación actual del panorama editorial.

Algunas librerías de Laie están situadas en museos como el Museo Picasso, Caixa Fórum o edificios artísticos como el Park Güell o el Liceo. Esto influye el catálogo de cada librería, que tiene una especialización diferente. ¿Cuáles son las ventajas de este modelo de negocio?

Cada Laie se adapta al público que visita cada edificio. Por ejemplo, en  Laie del Museo Picasso, nuestra intención es satisfacer tanto al erudito que viene a ver una exposición y que quiere una bibliografía actualizada sobre temas concretos de Picasso como la persona que sólo le interesa el artista sin intención de profundizar y que solo quiere llevarse un recuerdo a casa.

El librero Damià Gallardo recibe nuestra visita en su tienda Laie del CCCB

El librero Damià Gallardo recibe nuestra visita en su tienda Laie del CCCB // Aïda Marrugat

 El espíritu de nuestras tiendas consiste en adaptarse a un público determinado, por eso cada Laie es diferente. Cada librería se reinventa constantemente en función de las exposiciones, actividades, y la relación con los clientes.

¿Cómo se produce la selección del catálogo de productos de cada librería de vuestra cadena?

De hecho, la palabra cadena no me gusta porque cada librería Laie tiene su especialidad y hacemos las compras desde cada librería. No hay una central de compras para cada centro, sino que cada librero contacta con sus clientes y sabemos más o menos lo que les puede interesar.

Laie CCCB tiene una especialidad muy determinada que viene condicionada por el lugar donde se aloja, que es el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, y esto hace que haya ciertas secciones enfocadas específicamente en las actividades que se desarrollan, como el cine, urbanismo o pensamiento crítico. El público del CCCB tiene otros intereses y también intentamos cubrirlos, en función de los productos lúcidos y lúdicos, ya que apostamos por el componente lúdico y a la vez el componente crítico.

“Cada librería se reinventa constantemente en función de las exposiciones, actividades, y la relación con los clientes”

Laie nace en 1979, con la apertura de la primera tienda en la calle Pau Claris de Barcelona. ¿Después de tantos años con un negocio estable, fue difícil adaptarse al panorama digital?

Dos cuestiones: Primero, Laie siempre ha sido una librería internacional especializada en Humanidades. Es decir, que desde el principio Laie ya tenía una identidad muy determinada dentro de las librerías de Barcelona, gracias también a la combinación de librería y café-restaurante.

Segundo, Laie ha sido de las primeras empresas en vender libros digitales y crear un catálogo electrónico de la tienda, evolucionando al mismo ritmo que el mercado para no quedarnos atrás.

Ya hemos completado esta adaptación y continuamos al frente en los servicios de venta digital. No es un tema que nos asuste, sino por el que tenemos curiosidad, además que como librería tenemos la obligación de ofrecer nuestros productos en todos los formatos: tapa dura, de bosillo, ediciones especiales…Y el e-book es un formato más.

Actualmente se publican miles de libros y es complicado ofrecerlos todos en el catálogo, aparte de la falta de espacio en las librerías físicas. ¿Esto es un inconveniente grave para que se vendan parte de las obras?

Es imposible que nuestras tiendas tengan todos los libros disponibles, ya que necesitaríamos una librería cien veces más amplia que la de Pau Claris, la más grande de Laie. Nosotros intentamos solucionarlo con oficio y utilizando nuestra larga experiencia en el mundo de la distribución. Si un cliente pide un libro en poco tiempo le puedo decir si este es difícil o fácil de encontrar, y más o menos cuando tardaría en tenerlo.

Por otro lado, nuestra especialización hace que nosotros tengamos ahora mismo lo más relevante de cada una de las materias que son las más representativas. Por ejemplo, una persona que viene a Laie CCCB, se encuentra una selección de libros muy pertinentes que ya está realizada. Por lo tanto, solo necesita dar un vistazo a la sección que le interesa para conocer las tendencias más relevantes del momento. De alguna manera, tampoco hace falta tener todos los libros para ofrecer un gran servicio.

Y no sólo por nuestro trabajo de investigar las novedades, sino también porque los clientes comprando decidan qué libros pasan al fondo. Nosotros actuamos como mediadores, pero son los clientes los que definitivamente acaban diciendo qué puesto ocupan los productos de la librería.

“Los clientes son los que definitivamente acaban diciendo qué lugar ocupan los productos de la librería”

¿Hoy en día se considera importante la figura del librero como el experto literario y artístico que guía a los clientes o este papel se ha perdido?

El librero no tiene que ser experto en literatura, sino en libros. Es decir, en el sentido de saber ofrecer lo que pide el cliente. Yo, evidentemente, hago recomendaciones a clientes y amigos con los que hablo de literatura. El papel de librero como prescriptor es inevitable porque es tu trabajo y, además, si el trabajo te apasiona, cómo es mi caso, todavía más. Pero el trabajo del librero es sobre todo oficio. Es saberte avanzar a los gustos del público y discernir lo que realmente debe permanecer en los estantes.

Por lo tanto, la figura del librero como prescriptor es muy popular y quizás continuará funcionando. Internet ha producido la aparición del librero mediador, que aleja al cliente del ruido informativo de la red y los medios de comunicación, y lo acerca a un espacio ordenado donde detectar los libros más relevantes y las tendencias: la librería.

Los índices de lectura de España se sitúan en un 63% de la población, siete puntos por debajo de la media europea. ¿Esta situación se debe al fenómeno digital o a un cambio de hábitos culturales?

Esto se debe a muchas cuestiones juntas. En primer lugar, la más relevante, es si un libro, como idea, como formato, continuará siendo importante de aquí unos años. Porque estamos viendo en diferentes disciplinas que el libro pasa a un segundo plano a la hora de comunicar descubrimientos, hacer un ensayo o entretener.

Nuestra bloguera y Damià Gallardo durante la entrevista en el patio del CCCB // Aïda Marrugat

Nuestra bloguera y Damià Gallardo durante la entrevista en el patio del CCCB // Aïda Marrugat

Por lo tanto, ahora mismo el libro es muy relevante como vehículo o formato en el campo de la cultura, pero no sabemos lo que pasará dentro de unos años. Puede que en un futuro pase a un segundo plano, pero bueno, mientras haya libros habrá librerías.

 El formato que tendrán los libros, digitales o en papel, es otra    cuestión. No me gusta esta dualidad tecnológica entre los libros digitales y los de papel, en que los primeros se consideran positivos y los segundos negativos. Hay que tener en cuenta que sin la tecnología no existirían determinados tipos de publicaciones o sus materiales serían mucho más caros.

 

El escritor José Saramago dijo: “Hagan lo que hagan el  Internet y la computadora no hay nada en el mundo que pueda sustituir al libro. ¿Por qué? Porque sobre la página de un libro se puede llorar, pero no se puede llorar sobre el disco duro de la computadora”. ¿Cree que la experiencia de la lectura tradicional es preferible a la comodidad de la lectura digital?

Si lloras leyendo un libro lo haces tanto delante de una pantalla del ordenador como de una página de papel. No veo que la pantalla de un ordenador impida sentir estas emociones de la misma forma que en el papel. La dicotomía entre papel y digital me parece absurda. Para mí son dos formatos diferentes de un mismo objeto.

Por lo tanto, esta nostalgia de unos tiempos que aún no han pasado no tiene sentido, porque el libro en papel continúa siendo preferente con una diferencia brutal. La relación con los libros es muy compleja, y limitarlo a una cuestión de formato me parece muy empobrecedor.

“No veo que la pantalla de un ordenador impida sentir estas emociones de la misma forma que en el papel”

Entonces, ¿considera equiparable la experiencia de la lectura en papel a la lectura en pantalla? ¿Qué novedades aporta el e-book?

Evidentemente hay gente que le gusta leer en pantalla y gente que no le gusta. A mí, por ejemplo, me gusta leer en E-book cuando estoy al transporte público, pero en prefiero coger un libro de papel y sentarme a leerlo en la butaca. Pero esto son hábitos de cada persona. Las nuevas generaciones están más acostumbradas a leer en pantalla y, por lo tanto, supongo que el Ebook es un mercado creciente.

También es verdad que las editoriales se dan cuenta cada vez más de que el libro como objeto también tiene que aportar valor. Hay  editoriales que están haciendo un trabajo magnífico que mejora las experiencias de los E-books. El e-book está en sus inicios y tiene que evolucionar mucho más, ya que todavía imita mucho el papel. Debe evolucionar para encontrar su propio camino. El tema de incorporar aplicaciones para enriquecer la lectura es uno, pero deben explorarse más posibilidades.

El gremio de editores acusa a la piratería como la principal culpable de la crisis del sector. ¿Comparte esta opinión?

No necesariamente. A ver, se trata de un problema muy complejo. Es verdad que descargarse un e-book no es tan fácil como un libro pirata. Bajarse un e-book pirata es muy sencillo, pero es probable que su edición sea desastrosa. Hay diferentes niveles de calidad, y puedes encontrar editores que cuidan mucho las ediciones digitales y otros que no. En la mayoría de casos, los libros piratas son simples pdf, hechos deprisa y corriendo y cuya lectura es nefasta. Pero si tú lo necesitas porque estás estudiando una lectura para un examen te dará igual la calidad.

Depende mucho de la mentalidad de cada persona. Hay mucha gente que se compra un e-reader para descargarse libros gratis y así rentabilizar el precio del aparato. Estas personas deben comprender que un e-book no es solo obra del escritor. Este es el que ha escrito el texto, pero un e-book, al igual que un libro tradicional, es el resultado de un trabajo colectivo en el que trabajan diferentes profesionales: corrector, maquetador, traductor, editor, etc. Por lo tanto, hay que hacerles entender que el resultado de este producto requiere un esfuerzo por parte de varias personas y que tiene un coste. Hacer una buena traducción ya cuesta unos 3000 euros.

Entiendo que un e-book debe venderse más barato que un libro en papel, pero debe tener un precio razonable. Si los lectores digitales quieren continuar leyendo ediciones de calidad deben aceptar la retribución necesaria a los creadores.

El e-book está en sus inicios y tiene que evolucionar mucho más, ya que todavía imita mucho el papel. Debe evolucionar para encontrar su propio camino.

En un futuro, ¿el libro en papel y el digital consolidarán su convivencia o seguirán siendo una competencia entre ellos?

La palabra competencia creo que no es la adecuada. En todo caso, evolución. Las cosas están cambiando, hay gente que leerá en digital determinados tipo de libros y otros libros los preferirá en papel. El libro en papel también está evolucionando. El libro como objeto gana valor, y es como pasa ahora con determinados tipo de vinilos, que compras el vinilo y tienes un código de descarga, por ejemplo, para poder tener los dos formatos. Los hábitos de lectura y de compra están evolucionando, la gente prefiere acudir a bibliotecas o pasar documentos digitales por pendrive.

Pero, si volviésemos hipotéticamente a la situación de 2007, quién sabe si estos pendrives continuarían. La gente se gastaría dinero en libros pero en temas quizás de narrativa o libros más espectaculares, de fotografía o de arte.

Hay que tener en cuenta que el mundo del libro de papel tiene muchos formatos y el libro digital está apenas empezando ahora. Está claro que habrá una redefinición del papel y que el libro digital aumentará sus ventas mientras que el libro tradicional las disminuirá.

Pero la relación entre ellos dos en el futuro no depende tanto de esta evolución como del hecho que comentábamos al principio, de si el libro como idea, como formato, seguirá siendo fundamental en la difusión de cultura, entretenimiento y conocimiento. Mientras haya libros habrá librerías y mientras el libro continúe siendo un elemento importante de la cultura, habrá libros en papel y en digital.

Lara López y Aïda Marrugat.

Disfruta de parte de la entrevista en vídeo:

Si quieres saber más sobre la evolución de la lectura tradicional y digital y los temas tratados en la entrevista consulta:

http://www.laie.es/donde-estamos/donde-estamos.php

Leer sin papel, artículo del lingüista y editor José Antonio Millán http://elpais.com/diario/2009/04/09/opinion/1239228013_850215.html

Piratería de libros y contabilidad creativa, artículo del periodista Ernest Alós http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/pirateria-libros-contabilidad-creativa-2296222

GALERÍA

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